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21/06/2017 | Alonso Medina Roa: «Hay una fractura entre el chavismo y el madurismo en Venezuela»

Silvia Nieto

El Foro Penal Venezolano lleva más de diez años defendiendo los derechos humanos en el país americano

 

Alonso Medina Roa, del Foro Penal Venezolano, explicó este martes a ABC la grave situación que vive su país, un lugar donde, como señaló, «la represión se ha institucionalizado». Tras celebrar una reunión con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el miembro de esta ONG, que trabaja desde hace más de diez años para defender los derechos humanos, reflexionó sobre cuáles son los principales desafíos a los que se enfrenta Venezuela en el futuro.

—¿Cuál era el objetivo de su visita a España?

En el Foro Penal hemos realizado esta visita atendiendo a una invitación del Gobierno español para intercambiar ideas sobre la situación en Venezuela, particularmente la de los Derechos Humanos. Hay una preocupación a nivel mundial por el drama que estamos viviendo. Hay 383 presos políticos han ocurrido más de 3.800 detenciones desde el primero de abril a hoy. Esto, evidentemente, genera una gran alarma en el mundo. Además de la cantidad de muertos y torturados que hemos visto en los últimos días.

—¿Qué interés internacional suscita actualmente la situación que se vive en su país?

Desde el Gobierno ha habido una gran preocupación. Hemos visto actores muy importantes dentro de la diatriba de la situación venezolana, como el caso del expresidente Rodríguez Zapatero, y también hemos notado algún cambio de este ciudadano español con respecto a ella. Creo que todos los países, e internamente todos los partidos en Venezuela, y la sociedad española, está preocupada por el tema. Venezuela ha dejado de ser un tema de los venezolanos para convertirse en uno de los ciudadanos del mundo. La alteración social, económica y política en Venezuela está generando ruido en muchos países.

—Fundaron el Foro hace más de diez años. ¿Cómo ha sido el deterioro de su país desde entonces?

En el Foro, desde el momento de su fundación, hemos percibido cómo se ha incrementado la cantidad de presos políticos. Desde el Foro, que es una ONG que a día de hoy se ocupa de la defensa jurídica de las víctimas de la represión y de la persecución política, debo resaltar que en los últimos años hemos atendido un número superior a 5.000 personas, que hemos asistido producto de la represión que se ha institucionalizado en Venezuela. Hemos visto cosas que no se veían antes, como la tortura o la muerte en manifestaciones públicas. Ahora también vemos con preocupación cómo 383 personas han sido procesadas en tribunales militares por el simple hecho de participar en protestas ciudadanas. Esta situación, la de querer equiparar el hecho de manifestarse públicamente con una acción de rebelión militar o traición a la patria, da vergüenza para el Estado de Derecho.

—¿Cómo viven los presos políticos en las cárceles venezolanas?

Las cárceles en Venezuela tienen condiciones muy deplorables. Muchos presos políticos, a día de hoy, comparten celda con presos comunes. Han sido trasladados a diferentes cárceles por todo el país.

—¿Intentaron agrupar a los presos en función de su cargo? Por ejemplo, hay varios militares en la cárcel de La Pica.

Sí. No hay una explicación jurídica, solo la perversidad puede amparar este tipo de conductas. Hay casos de militares que han sido enjuiciados por casos políticos y luego han sido trasladados a 1.000 kilómetros de su residencia a cárceles que están en la frontera, por ejemplo el general Oswaldo Hernández, que trasladaron al estado de Táchira.

—En el Foro, también reciben denuncias de personas detenidas.

Del primero de abril a día de hoy, hemos asistido a 3.206 personas que han sido detenidas, de las cuales 372 han sido presentadas a tribunales militares. A día de hoy, hay 383 presos políticos.

—Desde el punto de vista legal, ¿qué lectura hacen de la situación venezolana?

Es difícil de entender, porque tendríamos que verlo desde el punto de vista político. Desde el legal, hay poco fundamento, porque muchas cosas no tienen explicación jurídica: la persecución, muchas detenciones sin ningún tipo de orden judicial, presos sobre los que la República emitió una orden de excarcelación y siguen privados de libertad, personas a las que han allanado su residencia sin una orden judicial. La Justicia ha sido la gran ausente en los últimos acontecimientos que hemos vivido en Venezuela. La arbitrariedad y la anarquía institucional es lo que estamos viviendo. Ahora, desde el punto de vista político, vemos una gran conflictividad, con poca disposición del Gobierno, a pesar de la necesidad urgente que hay de buscar canales de comunicación para la resolución del conflicto.

—El Tribunal Supremo despojó a la Asamblea Nacional de sus atribuciones y Maduro impulsó la Constituyente.

Creo que el tema del Tribunal Supremo tiene que ver con el deterioro de la institucionalidad en Venezuela; las instituciones han quedado quebradas. Una de las principales tareas que tenemos hoy en día es su recuperación: que tengamos un Tribunal Supremo autónomo, independiente, que actúe desde el punto de vista jurídico y no político; un Ministerio Público que cumpla con su rol de titular de la acción penal; una Defensoría del Pueblo que esté con el ciudadano y no con un partido político; unas Fuerzas Armadas que sean garantes de la soberanía y de la seguridad de la nación, y no las ejecutoras, el brazo armado, de un partido de un sector del país.

—¿Cuáles serían los mayores desafíos a los que se enfrentaría Venezuela para emprender una transición política?

Creo que la principal situación adversa, contraria, es la falta de cohesión de cada uno de los sectores. Me explico: a lo mejor el presidente Maduro puede tener disposición a asumir algunas posiciones políticas, pero creo que no hay un liderazgo único dentro del oficialismo que pueda ser representado por él. Eso puede ocurrir también en la oposición. Entonces, la variedad de actores dificulta en alguna manera el cambio político en Venezuela. Solo hay dos formas de resolver conflictos políticos en el mundo: o las armas o canales de comunicación entre los diferentes actores. Apostemos por que en Venezuela se abra uno donde participen los distintos actores políticos.

—¿Se están fijando en otros ejemplos de transición para tomar ejemplo?

La transición es un tema del que no se ha querido hablar de puertas afuera del sector político, pero creo que es una vía que los venezolanos debemos analizar para la resolución del conflicto. Ha habido mucho temor, o prudencia, a la hora de hablar de transición; solo se ha hecho de elecciones generales o de Constituyente.

—¿Cuál es el grado de desafección a Maduro desde el propio chavismo?

Se ha generado una fractura entre el chavismo y el madurismo. Ahora se identifican claramente dos sectores dentro del oficialista. En el chavismo, hemos visto las posiciones de algunos oficiales de las Fuerzas Armadas que en algún momento estuvieron muy vinculados con el presidente Chávez, y que se han desmarcado del presidente Maduro. Vimos también el caso de la ex Defensora del Pueblo y de la fiscal general de la República.

—Se abre una veta, entonces.

Creo que sí, que se abre un buen camino. Se puede convertir en una oportunidad en favor de la recuperación de la democracia en Venezuela, que es un país que está en ruinas y que parece en guerra. Muchos venezolanos estamos dispuestos a pasar a la paz.

—¿Cuál debería ser el trabajo del Foro el día de mañana?

Desde el Foro, nuestra misión para el futuro es evitar la impunidad y la recuperación de la cultura ciudadana, y evidentemente aportar todo registro sobre la violación de los derechos humanos durante los últimos años. Cuando hablamos de transición, hay que saber distinguir entre lo que es la impunidad y el saldo de las cuentas. Creo que hay cosas que no se negocian.

ABC (España)

 



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