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28/11/2019 | Opinión - El lado religioso del conflicto boliviano

Emilio Cárdenas

En la historia del mundo, según los especialistas, unas 123 guerras tuvieron un componente religioso. La mayoría de ellas tuvieron como partícipes a países pertenecientes al mundo islámico. Por esto, las diferencias religiosas han sido una fuente frecuente de enfrentamientos entre los pueblos. En la larga lista de las guerras religiosas aparecen ciertamente las nueve Cruzadas con las que los cristianos intentaron defender sus lugares sagrados.

 

Curiosamente, en las recientes turbulencias bolivianas, la Biblia resultó un componente central. Por un lado, el repentino líder opositor boliviano, Luis Fernando Camacho, representante de los movimientos cívicos del sur del país, ingresó al Palacio Quemado, en La Paz, blandiendo en su mano el libro sagrado de los cristianos, acompañado de una bandera boliviana y un proyecto de carta de dimisión que pretendía entregar al entonces presidente Evo Morales.

Conforme a la tradición boliviana, los funcionarios juraban, hasta no hace mucho, "por Dios y la Patria". Lo hacían ante un ejemplar de la Biblia, y enseguida se persignaban. Esa fue la situación hasta el año 2006, cuando Evo Morales asumiera la presidencia de su país. Tratándose de un ateo confeso, Morales dejó rápidamente de lado todos los signos y señales protocolares o litúrgicos que tenían alguna vinculación con el cristianismo. Entre ellos, la Biblia.

Producida la renuncia de Evo Morales, forzada por las circunstancias, su reemplazante, la senadora Jeanine Añez, al proclamarse presidente interina, utilizó en la ceremonia no uno, sino dos, ejemplares de la Biblia. Como demostración de la pujanza de los cristianos (tanto católicos, como evangélicos) en el escenario nacional boliviano.

Al hacerlo, al tiempo de ingresar al palacio presidencial boliviano con una Biblia en la mano, sus partidarios comenzaron a gritar: "Gloria a Dios". Luego de ponerse la banda presidencial, la presidenta interina saludó desde el balcón del aludido Palacio Quemado, blandiendo en sus manos un ejemplar pequeño de la Biblia, con tapas rosadas.

¿CATOLICO DE BASE?

Cabe recordar que Evo Morales transformó a Bolivia, desde la Constitución del 2009, en un Estado laico, y la ""señal de la cruz"" fue reemplazada por un saludo con el brazo izquierdo en alto y la mano derecha en el corazón.

No obstante lo antedicho, Evo Morales se proclamó alguna vez católico de base, frase cuyo significado no es fácil desentrañar. Pero su presunta cercanía religiosa, no le impidió acusar a los católicos de "promover la matanza de los indígenas, en tiempos de la colonia".

En contrapunto, el nuevo líder cívico de la región de Santa Cruz, el joven Luis Fernando Camacho, exhibió abiertamente la Biblia y se refirió a ella con alguna frecuencia, al tiempo de poner en ejecución su esfuerzo por tratar de forzar la salida de Evo Morales de la presidencia boliviana. Además, organizó algunas de sus manifestaciones a los pies del monumento de Cristo Redentor emplazado en Santa Cruz de la Sierra y se arrodilló, ante todos, al entrar al Palacio Quemado, dejando allí, tras la salida de Evo Morales, una Biblia, colocada cuidadosamente sobre la bandera boliviana.

EL PASTOR CHUNG

El componente religioso en el complejo conflicto boliviano tuvo, además, otra expresión reciente. Pese a que Bolivia es una nación esencialmente católica, como en otros rincones de nuestra región los llamados evangélicos tuvieron una participación realmente importante en el juego político realizado en torno a la última elección presidencial en Bolivia.

Ocurre que en ellas participó como candidato presidencial, un verdadero novato en la política: el pastor presbiteriano, Chi Hyun Chung. Se presentó como representante del Partido Demócrata Cristiano de Bolivia, luego de derrotar en el trayecto al ex mandatario boliviano, social cristiano, Jaime Paz Zamora.

El pastor Chi tuvo un éxito resonante en sus primeros pasos en el escenario grande de la política de su país y finalmente obtuvo, en ese primer intento, nada menos que el 8,8% de los sufragios totales. Supo entonces atraer no sólo a buena parte de la oposición, sino también a muchos jóvenes desencantados. ¿Es esto realmente sorpresivo? Quizás, no. Porque los bolivianos tienen -a estar a las encuestas- un 74,9% de católicos y un 17,9% de evangélicos.

Quizás precisamente por lo expresado en el párrafo precedente, el propio secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), el izquierdista ex canciller uruguayo Luis Almagro, hizo, entre sus primeros llamados, un pedido expreso a la Iglesia Católica de ayuda en los esfuerzos del organismo regional en procura de pacificar al país andino. Y lo hizo nada menos que en una sesión del organismo, en su propia sede, en la ciudad de Washington, en los Estados Unidos.

Explicando ese llamado, Almagro, que desde el vamos sostiene con buenas razones que la salida de la crisis boliviana pasa por realizar nuevas elecciones presidenciales, limpias y trasparentes, señaló que la convocatoria a los dignatarios de la Iglesia Católica boliviana, suponía un mecanismo para agregar una cuota importante de legitimidad al proceso indispensable para dejar atrás la gravísima crisis que afecta a Bolivia.

UN ARMA

La Biblia, entonces, se transformó en un arma utilizada por la oposición contra Evo Morales. Y terminó volviendo a entrar en el Palacio Quemado. Ingresó esta vez de la mano de la senadora opositora y actual presidente interino de Bolivia, Jeanine Añez, quien la llevara en sus propias manos, ante la aprobación y el aplauso entusiasta de sus seguidores que la acompañaban.

El libro sagrado al que más de mil millones de cristianos veneran considerando que expresa la palabra de Dios tuvo, según queda visto, un rol protagónico en la reciente crisis boliviana. El conjunto de textos sagrados que contiene fue expresamente tenido como una suerte de bandera política adicional por parte de los líderes opositores a Evo Morales.

Este último ha emitido sobre esta cuestión una opinión que expresa, con claridad, su visión de la Biblia: "Usan la Biblia, usan a Jesucristo, para hacer patear a las hermanas en Santa Cruz y hacer arrodillar a hombres y mujeres. Causa bronca como usan la biblia, la oración, los rezos, para discriminar a los más humildes".

La expresión transcripta del pensamiento del ex presidente Evo Morales confirma que la Biblia se transformó, desgraciadamente, en una de las armas con las que ambos bandos pulsearon en la reciente crisis política boliviana.

Algunos pueden, quizás, suponer que los enfrentamientos religiosos que ocurren en el mundo contemporáneo difícilmente deriven en violencia. Quizás, desgraciadamente, no sea del todo así. Pese a la disminución relativa de la influencia de las creencias religiosas en la vida pública actual, éstas siguen flotando sobre algunos de los conflictos de los que somos testigos. El reseñado caso boliviano parecería, en cierta manera, confirmar la conclusión antedicha.

 

* Emilio Cardenas, Ex embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

La Prensa (AR) (Argentina)

 



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